Experiencia de tecnología apropiada
Nombre del proyecto y
Contexto geográfico.
EL COLECTOR SOLAR COMO TECNOLOGÍA APROPIADA
Montevideo – Uruguay Mayo 2011, Universidad de la Republica
EJE: Ciencia, Tecnología y Sociedad
AUTORES: Gonzalo Belcredi; Federico Davoine; María Gabriela
Ojeda; Gustavo García de
Zúñiga; Paula Pigola; Matías Seoane.
Resumen:
La tecnología es considerada como la mera implementación concreta
de las leyes universales de la física, química y biología, lo cual
implícitamente se extrapola a que la tecnología tiene carácter universal también.
Si una sociedad no puede utilizar la "mejor" tecnología existente, el
problema es de la sociedad, que se dice Subdesarrollada, y no de la tecnología.
En este sentido, desde gran parte de la academia y desde la
sociedad en general, cuesta visualizar que una tecnología no es necesariamente
“mejor” que otra porque necesita menos mano de obra y tiene un mayor volumen de
producción. Esta concepción de tecnología como factor neutral en la
organización del sistema productivo y social se encuentra tan fuertemente
enraizada, que incluso algunos movimientos sociales autogestionarios la toman
como propia.
En este trabajo se presentará el proyecto de extensión
universitaria “El Colector Solar como Tecnología Apropiada”, financiado por la
Universidad de la República (Uruguay) durante 2010, que tenía como objetivo
principal fomentar el uso de la energía renovable en la comunidad, a través de
dos objetivos específicos:
● Sensibilización de la comunidad sobre las ventajas de la
energía renovable.
● Utilización de tecnologías apropiadas para disminuir el
consumo energético.
El proyecto de extensión universitaria “El colector solar
como tecnología apropiada” tenía como objetivo principal fomentar el uso de la
energía renovable en la comunidad, como forma de mejorar la calidad de vida de
la población, disminuir sus gastos y mejorar el medio ambiente. Sus objetivos
específicos eran la concientización sobre las ventajas que presentan las
energías renovables sobre las tradicionales, y la utilización por parte de la
comunidad de tecnologías apropiadas para disminuir el consumo de energía
eléctrica. La idea de realizar colectores solares de bajo costo era previa al
diseño del proyecto de extensión, y a la hora de definir al mismo, el equipo
universitario realizó una construcción de demanda a través de contactos con la
ONG Solidaridad con Comunidades Desalojadas (SoCoDe, que trabaja con
comunidades carenciadas en los barrios Piedras Blancas y Conciliación, en
Montevideo). Por tanto, la tecnología estaba definida antes de la comunidad: el
nombre del proyecto es una muestra de eso. A pesar de la conceptualización
ideológica sobre la extensión universitaria, los integrantes del equipo
universitario no tenían las herramientas metodológicas para integrar a la
comunidad desde el vamos, y realizar una correcta construcción de la demanda.
De todos modos, se realizó un acuerdo de trabajo con SoCoDe, en trabajar en
torno a los objetivos del proyecto en dos CAIF (Centro de Atención a la Infancia
y la Familia) y un Centro Juvenil, que permitió la aprobación del proyecto en
septiembre de 2009. Por otro lado, el proyecto buscó contar con el apoyo del
Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas, dada su larga trayectoria de trabajo
en la comunidad con la apropiación tecnológica. El equipo universitario,
formado inicialmente sólo por estudiantes de ingeniería, reconocía sus
carencias metodológicas, las cuales se buscaba mejorar aprendiendo del trabajo
de campo de CEUTA. Asimismo, en consonancia con la definición política de
extensión universitaria, se pretendía aunar el “saber popular” con el “saber
científico”, debido a lo cual también se acordó tener el apoyo del Grupo de
Trabajo en Energías Renovables de la Facultad de Ingeniería.
El modelo que propuso CEUTA hace uso de material que
Cacharpas puede conseguir fácilmente, como lo es el Tetra-pak y el plastiducto,
este último se fabrica en nuestro país a partir de nylon reciclado, por lo que
la cooperativa puede obtenerlo a más bajo costo en convenio con las industrias
locales. Los demás materiales son de bajo costo y pueden obtenerse localmente.
En comparación con un colector comercial, se encontró una
mejor aislación, sin embargo el rendimiento de la placa aborbedora es bajo.
Texeira y Scarone ponen en duda la utilización de Tetra-pak como material
absorbedor dado el pequeño espesor del aluminio, el componente de cartón que
contiene y la poca área efectiva de contacto que existe entre el absorbedor y
las tuberías internas.
Para evitar las pérdidas de calor por convección, se utilizó
polietileno expandido de un espesor de 4 cm. El polietileno se degrada con las
altas temperaturas, por lo que se debe forrar el interior de la caja con cartón
corrugado. En el interior de la caja, se incluyó un material reflector, para
evitar las pérdidas por radiación infrarroja de la olla, como puede ser el
papel aluminio. Otra posibilidad es forrar el interior de la caja con tetra
pak, como se hizo, a sugerencia de los integrantes del CAIF.
El ensayo consistió, básicamente, en relevar la evolución de
la temperatura dentro de la olla en distintas condiciones (dentro y fuera de la
olla bruja). Para poder analizar cuáles el tiempo de cocción de cada alimento
en la olla bruja, es necesario relevar el comportamiento de la temperatura
dentro de ella. Por ejemplo, si se considera que la temperatura de cocción para
determinado alimento es de 70ºC, es necesario saber cuánto tiempo se mantiene
por encima de esta temperatura.
Para
ello, fue utilizado un termistor, y se hizo hervir agua en una olla (100º C).
Luego de una hora, la temperatura del agua fuera de la olla bruja es de
aproximadamente 80° C y 60° C (con y sin tapa respectivamente) y en la olla
bruja 90° C, resultados mejores a los obtenidos por Mercado y Esteve (Mercado,
2004). Se pudo constatar que las pérdidas por convección son del orden de las
pérdidas por conducción.
Justificación:
La sobre-explotación por parte del ser
humano de los recursos naturales motiva la preocupación de gran parte de la
humanidad, que de alguna forma ve amenazada su propia supervivencia.
Es claro que debemos apostar a un
modelo de desarrollo sustentable, tanto del punto de vista social como ecológico.
Uno de los factores a mejorar es nuestro consumo energético. En la actualidad, un
altísimo porcentaje de la energía consumida por la humanidad, se genera de
fuentes no renovables, como el carbón o el petróleo. En la siguiente figura se
puede apreciar la evolución de la energía producida a nivel global.
Figura 2: Mercado energético mundial
por tipo de combustible. Años 1980 a 2030.
En
nuestro país, la matriz energética es algo distinta. En el plano de la
generación eléctrica, existe un predominio de la generada en represas
hidroeléctricas, que aunque es renovable tiene un considerable impacto
ecológico. De todas formas, el país debe producir energía en sus centrales térmicas,
puesto que la hidroeléctrica no alcanza para abastecer el mercado interno, en
constante crecimiento. Incluso se tiene que llegar a la importación de energía,
que también es producida en centrales generadoras no renovables (nuclear desde
la Argentina, carbón desde Brasil). O sea que, aunque la generación eléctrica
nacional tiene un gran porcentaje hidroeléctrico, como este ésta en su tope, es
necesario construir centrales alimentadas con combustibles fósiles, como la recientemente
inaugurada central de Punta del Tigre (300MW), que funciona a gas natural o
gasoil. Una de las principales consecuencias de la quema de combustibles
fósiles es el calentamiento global por efecto invernadero, la ´ ultima
evaluación del IPCC (Inter governamental Panel on Climate Change) señaló una
tendencia creciente en los eventos extremos observados en los pasados cincuenta
años y considera probable que las altas temperaturas, olas de calor y fuertes
precipitaciones continuarán siendo más frecuentes en el futuro, por lo cual, en
los años posteriores puede ser desastroso para la humanidad.

Figura 3: Escenarios de emisiones de GEI entre 2000 y 2100 (en
ausencia de políticas climáticas adicionales), y proyección de las temperaturas
en superficie.
Se hace necesario buscar formas de poder
disminuir el consumo energético de
manera sustentable y sin reducir la calidad de vida de la población. En
este marco, se observa una mayor preocupación por parte de la sociedad de la
eficiencia en el uso de la
energía. Se realiza un control más profundo de la eficiencia de dispositivos
como los electrodomésticos
(rotulación), así como se busca gastar menos energía. El aprovechamiento de las energías renovables, en particular la
solar, puede tender a solucionar las
problemáticas descritas anteriormente (estimulación de nuevas tecnologías).
Aunque incipiente, el uso de la
energía solar crece exponencialmente, tanto en el área construida de paneles y
colectores solares, como en la baja del costo de los mismos.
Desafortunadamente, los precios de
estos productos a ´un no permiten que sea económicamente rentable la
utilización del recurso solar (Impedimentos financieros). La alternativa que
planteamos es de reducir los costos de los dispositivos drásticamente, con la
utilización de materiales reciclados (utilización de recursos locales) y con
una técnica de construcción muy simple, que pueda ser construido por la
comunidad (quitando los Impedimentos tecnológicos).
¿Por qué es un proyecto de tecnología apropiada?
El proyecto se enmarco en la primera
convocatoria a proyectos estudiantiles de extensión, nos sumábamos entonces a
una convocatoria pionera y además lo hacíamos desde un servicio que no registraba
mayores antecedentes en la realización ´on de actividades de extensión
propiamente dichas. Podemos decir que en términos generales los objetivos
específicos se lograron: se realizaron actividades de sensibilización sobre
energías renovables y eficiencia energética en la escuela Marvin y se logró la
apropiación de un dispositivo que disminuye el consumo de fuentes no renovables
de energía (en este caso supergas).
La falla principal fue en el alcance
que se le dio al proyecto, por un lado en cuanto a la población objetivo que
finalmente participo (se redujo del barrio conciliación ´on al CAIF Abracitos)
y por otro lado, la tecnología inicialmente propuesta no resultaba conveniente
para lograr su apropiación por lo que hubo que pensar en otras alternativas.
Una de las conclusiones en cuanto a la
formulación del proyecto es que no profundizamos lo suficiente en la
caracterización ´on de la población objetivo (al menos no más allá de
estadísticas demográficas o de la historia de la zona), como por ejemplo el grado de participación y de organización,
la presencia de referentes locales o la representatividad de la institución
referente. En ningún
momento pudimos establecer vínculos con otros referentes barriales externos al
CAIF, de esta manera la ´ única visión que disponíamos del barrio era la del
propio centro.
En el transcurso del proyecto, el
equipo se vinculó con estudiantes del curso de posgrado
”Fundamentos de Energía Solar
Térmica”, logrando una sinergia entre
actividades de enseñanza y de extensión. Destacamos el proceso que
desarrollamos junto a Ignacio Texeira (del IMFIA) y José Oña (de Ceuta) donde se intentó vincular críticamente el saber científico con el saber
popular.
Se repasaron los conceptos de
tecnologías apropiadas, sociales y adecuación socio-técnica y esto nos hizo
reflexionar sobre si la metodología inicialmente planteada fue la correcta; en la formulación del proyecto la tecnología ya estaba
prefijada de antemano por parte del equipo universitario y no hubo una “construcción de la demanda
tecnológica” (o adecuación socio-técnica). Sin embargo, tras conocer las
fallas del colector, y con la necesidad de encontrar otra tecnología alternativa
se ensayó con la olla bruja que se adecuaba a las necesidades del centro pero
que en realidad no teníamos mayor información al respecto. Luego de repasar los
conceptos teóricos de funcionamiento con los funcionarios y vecinos del CAIF,
se pasó a la parte constructiva que se caracterizó por ser bastante colectiva
si bien el equipo universitario guiaba el proceso.
Las experiencias positivas de
funcionamiento y ensayo de la olla bruja motivaron a todos los participantes
(funcionarios, vecinos y estudiantes), y la realización del último taller cerro
el círculo de apropiación tecnológica (Construcción-Uso-Replicación).
A lo largo del proyecto se encontró a
un grupo comprometido con los objetivos, con algunas bajas de participación ´on
puntuales debidas a las exigencias académicas (parciales, exámenes, entregas), a
situaciones personales y a algunos hitos del proyecto que hicieron bajar las
expectativas del grupo (construcción complicada del colector, situación ´on problemática
del barrio, resultados del ensayo del colector).
También hubo hitos positivos
en el grupo, como los talleres en ”Juan Cacharpa”, el ensayo del colector
solar, las actividades en la escuela Martí y los talleres en el CAIF de ollas
brujas. El proyecto fue un gran
aprendizaje en lo que se refiere a trabajo en equipo interdisciplinario y habilidades de comunicación.